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domingo, 29 de julio de 2012

Todo fue nada

-¿Cuál es tu ritmo de vida?- le pregunté.

-Yo exprimo la vida, lourdes.

-¿ Te quedas con la sensación, al final del día, de que todavía le podías haber sacado mayor jugo a todo?

-Mira, ando siempre jodido porque yo tengo una velocidad y el mundo tiene otra. Entonces, cuando salgo a la calle, me voy chocando con todos porque el mundo va parado.

- Vives acelerado- le dije mientras sonreía.


-Tengo prisa. A mí me gustaría dormir las mismas horas que duermo, pero vivir más horas despierto ¿entiendes? Ojalá el día tuviera 48 horas y no 24. Me daría tiempo a hacer muchas más cosas

- ¿ Y para qué querrías tantas horas?

- Depende. No quiero tantas horas sólo para una cosa. No, por ejemplo, yo cuando como, como. Cuando hago algo, lo que sea, amar... el gasto de mi energía es como un dispendio. ¡Me gusta vivir!

Mientras decía estas palabras empezaba a chispear. No hicimos por salir corriendo a protegernos de las tímidas gotas. Todo lo contrario. Me contagié del gusto por sentir la lluvia en la piel.

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