Sin darnos cuenta, todos los días nos hacemos partícipes de algo, presenciamos cosas, pensamos, nos liberamos, intentamos creer en lo que defendemos, también se nos cruzan nuevos pensamientos, como un rayo que, rápidamente atraviesa nuestras mentes, sin creerlo, cada día se nos presenta un reto, o varios; grandes o pequeños, retos de los que ni siquiera nos damos cuenta, pero, de una manera u otra los superamos, a veces, ni nos damos cuenta de que nos estamos levantando ante uno de ellos, y es curioso, pues, nos hacen sacar lo mejor (también lo peor) de nosotros mismos, hacen que nos demos cuenta de que quizá no éramos las personas que creíamos ser, de que somos algo diferente, de que ¿no nos reconocemos, quizá? ¿de que estámos cambiando? y si es así, ¿lo estamos haciendo para bien o para mal?, nos desesperamos, pensamos en ello o simplemente lo dejamos estar, nos resignamos al cambio.
Al final, nos damos cuenta de que en realidad, no nos conocemos tan bien como nosotros pensábamos, y en eso consiste la vida, en un crecimiento constante, todo lo que hemos vivido, vivimos y viviremos nos convertirán en nuestro verdadero <<yo>>, en nuestra verdadera esencia, pero para ello antes deberemos andar todo un camino, y reconozco, nos hará sufrir, nos llenará de felicidad, aunque también nos hara sumirnos en profundas habitaciones oscuras, nos hará desengañarnos, nos hará volar...
Nadie dijo que fuera a ser fácil
¿Te atreves?

No hay comentarios:
Publicar un comentario